Razones para amar Breaking Bad

Vale, tenía a Breaking Bad en el radar de series que debía ver, pero la verdad es que siempre encontraba razones para no empezarla, entre otras cosas porque me habían comentado que era muy violenta y desagradable. Hace unas semanas, ST se empeñó en que viera un capítulo, que no me impresionó mucho. Luego vimos otro. Y otro. Creo que fue al cuarto o al quinto que me empezó a enganchar y caí rendida a lo que ST llama “efecto Breaking Bad”… Y ahora, semanas después, ya terminada, tras una última temporada de infarto en la que me obligué a ver solo un capítulo por noche para aumentar la emoción, me atrevo, modestamente, a enumerar las razones por las que he AMADO Breaking Bad.

(A partir de aquí, spoilers a tutiplén, no sigas leyendo si no quieres que te destripe la serie)

  1. Porque es una serie con coherencia hasta el final. Es una característica de las series de calidad del S.XXI. Antes los guionistas no se planteaban un final, o al menos no desde el principio. Aguantaban la trama mientras había audiencia. Ni siquiera Twin Peaks: la serie siguió, de forma penosa, después de desvelarnos quién había matado a Laura Palmer. Yo creo que esto cambió con Lost, con esa fantástica última temporada en la que se nos remitía a incógnitas de los primeros episodios. Breaking Bad es así: todo tiene sentido al final, y disfrutas el darte cuenta de que el guionista tenía claro desde el primer episodio cómo iba a terminar la historia. La misma coherencia que se disfruta en Como conocí a vuestra madre.
  2. Porque es una historia ética. Vivimos en un mundo cada vez más falto de valores morales laicos, los únicos que siguen dictando lo que está correcto y lo que no, son los religiosos. Pero los que no seguimos una religión concreta estamos cada vez más huérfanos de direcciones éticas. Y películas y series glorifican de forma distinta al pillo, al ladrón, al asesino (y si es caníbal, mejor). Una especie de obsesión por mitificar y dotar de fascinación al Mal, que tuvo su gracia al principio, pero ya agota. Breaking Bad no es así. Aquí todos los que han hecho cosas mal tienen su propio castigo al final, incluso aquellos con los que has podido empatizar con el paso de las temporadas. Porque asesinar a un ser humano y disolver su cuerpo en ácido está mal. Cocinar drogas sintéticas para que mafias criminales hagan dinero fácil a costa de la adicción humana está mal. Defraudar al fisco y lavar dinero negro está mal. Usar tu permiso de abogado para cometer actos ilícitos está mal. Y no es ya porque sea contrario a la ley, es que está mal. Y los que hacen cosas malas, acaban siendo malos, que es definitiva lo que le pasa a Walter White (el título significa, literalmente, “volverse malo”). En Breaking Bad no sale un solo sacerdote, y la existencia del alma se niega en un fantástico diálogo  (“aquí no hay nada más que química”)  y sin embargo es una de las series que más presente tienen en todo momento los clásicos conceptos del Bien y el Mal. Reconfortante, en estos brumosos inicios de S.XXI.
  3. Porque es una serie quijotesca. Walter White, como Alonso Quijano el Bueno, frisa la edad de cincuenta años, y decide reinventarse del todo, e iniciar una vida de aventuras. Se inventa un nuevo nombre, recibe más palos que una estera, y aunque termine siendo malo, no hay que olvidar que al principio es bueno. Y, para mí la similitud más clara, elige como compañero de viaje a un Sancho Panza cómico, simplón, algo bobalicón, dotado de una fortaleza moral básica pero a prueba de balas: Jesse Pinkman termina la historia llorando (literalmente) cada una de sus malas acciones. Como en el Quijote, la dinámica entre Walter y Jesse, entre dos caracteres tan distintos, es uno de los mayores atractivos.
  4. Porque es una serie de hombres… con mujeres cabreadas de vivir en un mundo de hombres. Los hombres copan los personajes principales, es en definitiva la historia patriarcal de un hombre que se empeña en proveer de riqueza a su familia, sin tener en ningún momento en cuenta la opinión de ésta. Skyler es un personaje secundario, pero fascina su empeño en no serlo. No está contenta con su papel de esposa complaciente, y Walter tendrá que pelear con ella a cada momento, porque ella no se resigna. Y eso es lo fantástico: siendo una serie que desde luego no cumple el Test Bechdel no por ello es machista. Refleja un mundo en el que los hombres se comportan como se supone que se tienen que comportar los hombres de acuerdo a los valores patriarcales de toda la vida: son dominantes, temerarios, empecinados, reservados, antes se arrancan la piel a tiras que demostrar sus sentimientos, los que lloran son ridiculizados, defienden sus posturas con agresividad, cuando no con pura violencia, y actúan de acuerdo con sus propios intereses, en el entendimiento de que esos intereses son los que valen. Pero no es un mundo de hombres felices, de hecho todos los dramas se desencadenan siempre por esa actitud machista: las peleas sin sentido entre Walter y Jesse, la tozudez de Hank, el egoísmo de Walter. Jesse nunca sabrá lo importante que llega a ser para Walter, que su empeño en manipularlo es su mayor muestra de cariño porque es así como trata a toda su familia. Walter Jr nunca sabrá que su padre hizo todo lo que pudo por salvar a su tío. Hank muere por su tozudez en querer pillar a Heisenberg en solitario. Skyler nunca sabrá hasta qué punto su marido es un hombre fiel y enamorado. Todo el dolor del machismo se refleja en su última conversación, cuando él, derrotado y sólo, le confiesa, al fin: “todo lo hice por mí”, y no por su familia.

Y bueno, también podríamos añadir que porque es la historia con la que los yanquis adoptan al fin el “cuñadismo” como eje central de una historia. Y porque es una historia bilingüe, de ese bilingüismo natural anglohispano del que tanto podríamos aprender. Todos tenemos nuestras propias razones para AMAR Breaking Bad. ¿Cuál es la tuya?

Breaking Bad

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2 Comments

  1. Mar - 27 marzo, 2017

    Una gran reflexión! Me han dado ganas de volver a verla. Me gusta eso de don quijote y su compañero, no lo había visto así.

    • Bronte - 27 marzo, 2017

      Gracias! Yo tenía esperanzas en que terminaran más amigos, como Don Quijote y Sancho, pero claro, aquí el drama se impuso a la comedia.

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